¿Un clavo saca otro clavo?

Terminar una relación cuando la persona te importa tal vez sea de las peores cosas por las que podemos pasar. Ya sea que nos truene o seamos nosotras las que decidimos poner fin, es complicado hacer como si nada hubiera pasado en los primeros días.

Lo cierto es, que mientras más pasa el tiempo, el truene se hace más llevadero, y si bien, los recuerdos a veces se nos llegan a hacer pesados, ya no son tan dolorosos como en un principio. Y es justo en ese momento, cuando empezamos a salir de ese terrible bache sentimental cuando alguien viene con la inspiradora idea de “un clavo saca otro clavo”, una frase consagrada por los siglos y que todo corazón roto o despechado a escuchado un sin número de veces. Aunque a muchos puede parecerles una opción idónea para superar a sus exs, admito que no soy gran fan de dicha solución.

Hace tiempo terminé con mi novio de tres años, iba en la universidad y me lo topaba todos los días, así que, masoquistamente, ambos decidimos intentar arreglar las cosas y seguir saliendo en plan date. No ha sido de mis mejores ideas, pero en ese momento juraba que estaba terriblemente clavada hasta que un día me di cuenta que esos “híbridos” de relación no iban conmigo y decidí poner fin a dicha situación. La verdad, es que la pase bastante mal las dos primeras semanas ya que después de tanto tiempo juntos, uno adquiere hábitos y actividades de pareja, así que el no salir con él a la comida familiar los domingos o a quien esperar tras salir de clases, me afectaba.

He ahí que conocí al que sería, según yo, el clavo perfecto. Era un tipo bien parecido, alivianado, altamente sociable y me hacía reír. Aunque no estaba muy segura, me dejé guiar por lo que decían mis amigos sobre que debía salir con alguien para olvidar más rápido a mi ex. Así fue, en teoría. Durante siete meses salí con el tipo en cuestión, y era tanta mi necesidad de distraer mi cabeza y emociones que no vi ciertas cosas que eran importantes; como dirían las abuelitas: “me salió a la larga, más caro el caldo que las albóndigas”.

Si, el tipo era increíblemente divertido y sociable, pero con las semanas salió todo lo negativo: mala copa, altamente celoso, severos problemas maternos, un tanto misógino, poser, cero responsable y altamente panchero. No, no es dramatismo, sino que todo mundo me decía que porque no cortaba. La verdad es que aun no entiendo muy bien porque no corté cuando debía, pero lo cierto es que fue mucho peor que el problema del que venía originalmente. Si he de ser honesta, la verdad es que nunca me clavé del segundo tipo, solo lo usé.

Hasta la fecha me llevo bien con ambos exs, y alguna vez tocamos el tema. Resulta que el segundo me admitió que si todo el tiempo fue así de celoso y posesivo fue porque sabía que yo aun quería a alguien más, y que con el tiempo, se dio cuenta que no podía manejarlo y se hizo ideas que no debía.

A lo que voy es que al utilizar un clavo, podemos lastimar a alguien más, alguien que realmente se interese por nosotras y que la pase mal simplemente porque no fuimos honestas. Un clavo solo funciona si la persona sabe que es más un objeto de uso que una búsqueda sentimental. Ahí el juego es totalmente limpio, y si esa persona llegara a clavarse es cosa totalmente suya. Pero si somos realmente honestos, son muy pocas las veces que somos tan sinceros con las personas porque sabemos que hay muchas posibilidades que nos bateen por solo ser utilizados. Pero al final, ya sea que usemos a alguien que lo sabe o no, lo único que hacemos es hacer inexistentes los sentimientos que tenemos por nuestros ex. A lo mejor es complicado, pero a veces los mejor es esperar que las heridas sanen con el tiempo, sin intervenciones ni distracciones sentimentales. Llorar lo que se tenga que llorar, deprimirse lo que uno necesite y porque no, hasta ser una drama queen con las amigas hasta que salga todo eso que nos está doliendo.

El usar a alguien más solo nos traerá más problemas existenciales y emocionales aparte de los que ya traemos a cuestas, o esa es mi humilde opinión. Tras cortar esta última vez, he escuchado varias veces el “te voy a presentar a alguien”, y mi respuesta hasta el momento ha sido no. ¿La razón? Sencillo: todavía estoy conociendo facetas de mi persona que no conocía, aún tengo un poco el corazón roto y aprendí a dar el luto correspondiente a cada relación. Curioso, pero me ha funcionado para estar mucho más tranquila, salir del drama y dejar de cometer errores pasados.

Foto: Cortesía

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Acerca del autor: Ainara Astigarraga (22 Posts)

Estudió Periodismo en la FES Aragón, pero su verdadera pasión es la historia, la moda y los libros. Síguela en sus redes sociales.


Ainara Astigarraga

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