Ser mujer en una ciudad de acosadores

mujer

Por: Marly

¡Hola hermosas! En esta ocasión me gustaría iniciar el artículo con algunas preguntas:

  • ¿Prefieres cambiar de banqueta si ves a un grupo de hombres en el lado en el que vas caminando?
  • ¿Te apresuras en el metro para alcanzar el área designada a mujeres y niños porque no te sientes cómoda en los otros vagones?
  • ¿Vas por la vida con audífonos para no escuchar el “sabroseo” verbal de los hombres que te encuentras en el camino?
  • ¿Prefieres vestirte de pantalón holgado y sin escote cuando usas el transporte público?

Si respondiste que sí a algunas (o todas) las preguntas, seguramente has sufrido acoso sexual callejero.

Es probable que muchas personas al ver mi fotografía piensen: ¿A esa gorda quién querría acosarla?” Yo, cuando era talla siete también lo habría pensado, pero no fue así.

Cuando comencé a “desarrollarme” tuve mis primeros contactos con el acoso callejero. A los 11 años, todavía siendo una niña, comenzaban a notarse mis pechos, motivo por el cual empecé a escuchar por la calle vulgaridades procedentes de señores que me provocaban bastante vergüenza y cero ganas de crecer.

Con el tiempo mi cuerpo fue tomando forma “femenina”, pues me gustaba hacer ejercicio y continuaba creciendo. Fui pasando por las miradas lascivas, gestos asquerosos con la lengua, palabras insinuantes y hasta persecuciones que llegaron a aterrorizarme.

Ya en mi etapa adulta, se volvió el pan de cada día. No había lugar en que no tuviera miradas a mi trasero, a mis boobs o roces “sin querer” de gente extraña; esto no era exclusivo del transporte público, también me pasaba en la calle, en el trabajo e incluso lo impensable: en reuniones familiares. Así es, nunca faltaba el “pariente cariñoso” que quería abrazarme por la cintura o me pegaba demasiado a su cuerpo al bailar (¡Asco total!)

Desafortunadamente como víctimas, nuestras primeras reacciones son de miedo, de culpa (¿de qué?), vergüenza y todo menos de valor. Así transcurrió mi vida hasta que me embaracé, pensando estúpidamente que en vez de causar “deseo” provocaría ternura en los hombres.

Recuerdo haber estado embarazada de aproximadamente seis meses (ya notorio) y sentir en el camión un pene erecto en mi pierna izquierda, no tienen idea del shock y náuseas que sentí en ese momento, pues era un chavo que parecía ser de preparatoria, incluso llevaba su mochila.

En otra ocasión, un niño de máximo nueve años se sentó junto a mí en un microbús, yo me sentía tranquila porque era un pequeño, hasta que comencé a sentir en la pierna cómo pasaba repetidamente su dedo meñique volteando hacia la ventana (WTF???) Al quitarle la pierna de su alcance, dicho ‘inocente’ volteó así como de: “¿Dónde está?” Obviamente quiero pensar que, en algún momento, ese niño vio cómo su padre o alguien cercano a él hacía lo mismo, pues no concibo que haya ese nivel de perversión o malicia en una criatura tan pequeña.

Así que, ahora, con mis diez mil kilos demás, ya en menos ocasiones, pero sigo recibiendo comentarios vulgares, saludos con doble sentido, miradas a un escote inexistente y toda esa serie de molestias que producen los acosadores sexuales callejeros. Con esto quiero decir que NADA tiene que ver la talla o la edad para que una mujer sea acosada o molestada sexualmente.

Hace poco alguien me comentó que la división de hombres y mujeres en el transporte es una discriminación hacia ellos, a lo que yo le respondí que para mí (acosada durante toda mi vida) es una “discriminación necesaria”, porque si no hubiera tantos enfermos molestando a las mujeres, no habría necesidad de llevar a cabo esas estrategias en el transporte público.

Honestamente, la vida es muy pesada de por sí, sobre todo si tienes que lidiar con tanto estereotipo en una sociedad tan machista (todavía) como es la mexicana. Pero ¿saben? Creo que las mujeres vamos evolucionando mucho, quizás el feminismo se desvirtuó en el “feminazismo” pero aún con eso, hemos avanzado, lo que nuestro género no pudo hacer en siglos.

El acoso hacia las mujeres no debería suceder en lo absoluto, podríamos querer ir desnudas por la vida y los hombres DEBERÍAN respetarnos por el simple hecho de ser personas.

De verdad que las que somos mamás tenemos como tarea fundamental enseñarles a nuestros hijos el respeto, no sólo saludar y despedirse, sino el ceder el asiento a una persona mayor, el ayudar a un discapacitado y, sobre todo, a no molestar a las mujeres. Y a las niñas hay que enseñarles a ser valientes, a no quedarse calladas y a no sentir miedo. Si atacamos el problema de raíz, tendremos una sociedad más equitativa y evolucionada de la cual sentirnos orgullosos.

Espero que les haya gustado esta reflexión, las invito a visitarme en mi blog Marly Beauty Tips y si gustan darse una vuelta por mis redes sociales las espero por allá (Facebook, Twitter, Instagram, Youtube)

Besos hermosas!

Marly.

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Lee nuestra Edición Bloggers 02 “Mujeres en Acción”, completa:

  1. Por qué elegí no ser madre, de Susy Porra de Glam Weddings.
  2. Cómo vencí mi resentimiento contra las mujeres y cómo hice las pases de una buena vez con (migo) todas, de Aydée de Chica Plus.
  3. Mujer Multitask, de Ale de Aldifashion.
  4. ¿Las mujeres asustamos a los hombres?, de Ana de Qué con qué.
  5. Lo que me enseñaron de ser mujer (y lo que yo he aprendido), de Cris Mendoza.
  6. Mamá joven… Más éxitosa que nunca, de Nelly.
  7. Conectando con el yin, la energía femenina de recibir, de Bianca Pescador.
  8. 5 retos femeninos a los que se enfrenta la mujer actual, de Jaz Mendoza de The Pink Point.
Acerca del autor: Jazmin Mendoza (657 Posts)

Emprendedora y Directora de Contenidos en Dialogante. Editor en Jefe en @ThePointMx y @MamaEjecutiva_. #BeautyBlogger en @thepinkpoint. Aprendiendo MKTdigital y Community Manager. Amo la fotografía, los libros, el vino, cine, la música y la buena comida. Sígueme en redes sociales.


Jazmin Mendoza

Emprendedora y Directora de Contenidos en Dialogante. Editor en Jefe en @ThePointMx y @MamaEjecutiva_. #BeautyBlogger en @thepinkpoint. Aprendiendo MKTdigital y Community Manager. Amo la fotografía, los libros, el vino, cine, la música y la buena comida. Sígueme en redes sociales.

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2 Respuestas

  1. Susy dice:

    Muy fuerte, que feo que por #SerMujer tenga uno que vivir esas situaciones…
    Eduquemos a los futuros hombres para que sean siempre respetuosos.

  2. Yadira dice:

    A todas nos pasa tarde o temprano. Yo voy a correr y siempre me pongo una chamarra amarrada en la cintura para q no me vean las pompas, pues soy muy caderona y es una de las principales causas de acoso a mi persona; desafortunadamente el frente (mis senos) son el segundo blanco, los corredores q vienen de frente me miran el pecho sin ningún disimulo. Igual q tu a muy temprana edad (9años) comencé a desarrollarme y llevo 35 años sufriendo esta situación. Tocamientos “accidentales”, miradas lascivas, palabras obsenas, etc. es por eso q a mis dos hijos (varones) les he educado haciéndoles incapie en el respeto a las damas sin importar su condición o manera de vestir, este cambio debe comenzar por las mamás educando a nuestros hijos.

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