Mamá Ejecutiva: ¿Ser o estar?… ¡Esa es la cuestión!

Hablando de la relación #MamáEjecutiva y los hij@s… Qué tal cuando todo se sale de control, tus hijos empiezan a revelarse y a cuestionar el por qué no estás en casa como lo están las mamás de sus compañeritos. El por qué no pasas a diario a recogerlo a la hora de la salida o por qué no vas a los desayunos sociales que organizan las mamás del colegio, entre otras cosas. Es cuando te pasa por la mente, la típica pregunta: ¿estaré haciendo lo correcto? ¿Te ha pasado?

Aunque mi niña está más que acostumbrada a que mamá trabaja desde siempre, es imposible evitar que al paso del tiempo, le surjan ese tipo de dudas y las empiece a externar.

El reto mayor de una #MamáEjecutiva es cumplir en todo lo relacionado con tus hijos, tu familia -como prioridad- y con tu trabajo. En ninguno de los dos casos puedes decir: “ay! mi hijit@, tengo mucho trabajo, por lo tanto, no puedo estar contigo” o “jefe, qué crees, estoy tan cansada por no dormir bien ayer, que me es imposible ir a trabajar”. Equilibrio ante todo, es decir, hay que encontrar el tiempo y espacio para cada cosa. Si bien, no puedes hacer todo y quedar bien con todos hay que medirle el “agua” al asunto. Lo más difícil de superar o enfrentar -para mí- es cuando mi niña llega emocionada con alguna invitación para una fiesta infantil -a celebrarse entre semana- , lo primero que pienso es “¿es en serio que festejan entre semana?, ¡para eso están los fines de semana!”. Entonces, me enfrento con la terrible disyuntiva entre llevarla a la fiestecita o cumplir en el trabajo. Y sufro en serio, porque sé que es imposible cancelar mi junta, presentación o viaje, o simplemente pedir permiso ¡justo en el momento más difícil! Por lo tanto, llegan las “oportunas” negociaciones entre tu hij@ y tú.

Y qué tal cuando tienes evento o alguna crisis laboral; le hablas al esposo para pedirle “por fa, por fa” que él pase a recoger a los niños, porque tú te encuentras en el ácido y vas para largo. Lo primero que a mí me pasa por la mente -aunque francamente es muy ocasional, en mi caso, afortunadamente- es la carita de mi hija, al ver que mamá no llegará a la hora habitual, por lo tanto, no podremos platicar sobre cómo le fue en su día, no podré apoyarle a realizar la tarea pendiente, no podré bañarle. Simplemente, no estaré esa tarde-noche.

¿Difícil? ¿¡Que dices!? Es el sabor más amargo que una #MamáEjecutiva pueda pasar, ¿no crees? Es difícil hacerle entender a tu hij@ porque no estuviste. Sin embargo, es ahí cuando se le tiene que dar un valor doblemente mayor al significado del “ser y estar”.

“Ser”, es entender cada uno de nuestros roles, por lo tanto, aprovechar el tiempo que se tiene para disfrutarse juntos. Es platicar mucho, es valorarse ambas partes, ser parte del día a día. El entender lo valioso que es contar con su aprobación, el que te entienda y tu entenderl@ y compensarl@. Yo creo que justo así, es como se va enriqueciendo y fortaleciendo el vínculo entre #MamáEjecutiva y sus hijos. Sabes, me encanta escuchar a mi pequeña princesa, cuando platica -orgullosa de su mamá- a sus amiguitos o a la familia, que su mamá hizo tal o cual cosa. Cuando ubica las marcas con las que trabajo o cuando no tiene clases, la invito a mi oficina, conoce a mi equipo y le platico qué hago, en qué trabajo y que conozca mi “centro de operación”.

“Estar” todo el tiempo es difícil, pero esos espacios nos hacen valorar cada minuto que estamos juntos en familia. Ese espacio que nos damos, nos hace más independientes y responsables. Lograr “ser” su guía, su ejemplo a seguir, su confidente, su seguridad… ¡Es la mayor de las recompensas!

Foto: Cortesía

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Acerca del autor: Patricia Ramírez Díaz (13 Posts)

VP Servicio a cliente en Cohn & Wolfe México. Licenciada en Publicidad, egresada del CECC Pedregal. Con más de 15 años de experiencia en el área de Relaciones Públicas. Apasionada de la vida y su trabajo. Su gran motor son su esposo y sus hijos. Ama pasar el tiempo con ellos, disfrutar cada momento y ser testigo de cada uno de sus logros. Su objetivo diario no es dar cantidad si no calidad de tiempo; sea mucho o poco, deberá ser una experiencia inolvidable. Es amiguera, disfruta de la buena comida y su mejor terapia, es el shopping. Síguela en sus redes sociales.


Patricia Ramírez Díaz

VP Servicio a cliente en Cohn & Wolfe México. Licenciada en Publicidad, egresada del CECC Pedregal. Con más de 15 años de experiencia en el área de Relaciones Públicas. Apasionada de la vida y su trabajo. Su gran motor son su esposo y sus hijos. Ama pasar el tiempo con ellos, disfrutar cada momento y ser testigo de cada uno de sus logros. Su objetivo diario no es dar cantidad si no calidad de tiempo; sea mucho o poco, deberá ser una experiencia inolvidable. Es amiguera, disfruta de la buena comida y su mejor terapia, es el shopping. Síguela en sus redes sociales.

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