Mamá Ejecutiva: ¡Porque lo digo yo! ¿En serio?

En una reunión entre amigas, en donde justamente compartíamos distintas situaciones que vivimos día a día con nuestros pequeños, todas nos hacíamos la misma pregunta: “cómo le hacían nuestras mamás para mantenernos quietos y bien educaditos”. Y yo diario me pregunto: “cómo le hacía mi mamá con cuatro hijos, si yo con dos ¡termino muerta!”. 

Es una realidad, ¡te juro! Yo recuerdo que cuando mi mamá daba una orden, no había opción. Igual había chance de negociar pero ya cuando veíamos ciertos gestos o sentíamos esa mirada fuerte y amenazadora, sabíamos que la “chancla voladora” estaría arrancando motores y era probable que alguno de los cuatro nos caería -tuviéramos o no alguna responsabilidad-; sí, sucede que mi mamá siempre ha tenido mal tino, pero aun así, se imponía.

No quiero decir que vivíamos bajo un yugo dominante y reprimido. Tuvimos una infancia maravillosa, con una familia grande y apapachadora pero, había reglas y esas reglas se respetaban.

El poder del “síguele y vas a ver”, era una frase que sin saber que había después de eso, me aterraba, así que yo siempre trataba de no descubrir el “vas a ver” y justo eso es lo curioso, no hubo una “gran tunda” que me sirviera de escarmiento para entonces sí saber a lo que le tiraba si no hacía caso. Entonces, insisto en saber el cómo o por qué entendíamos sin tener la necesidad de retar a nuestros papás, de hacerlos sentir mal porque nos regañaban o castigaban.

¡Éramos cuatro niños! No había niñeras, clases extra escolares, ni abuelitas que apoyaran a mi mamá; era sólo ella la que se encargaba de cumplir al pie de la letra todo lo relacionado a los hijos.

Ahora me toca ser mamá y me doy cuenta que las cosas han cambiado tanto. Aunque mi tiempo está dividido, me encanta tener mucha comunicación con mi hija; amo platicar todas las noches sobre su día y el mío. Pero obvio, como todos los niños, cuando se alborota algo en su sistema y hace de las suyas, es momento de reprenderla. En ese momento, después de una larga discusión, decido aplicar el “porque digo yo… y ya” o el “síguele y vas a ver”; pero honestamente, no surten el mismo efecto y no hablemos de la amenaza con la “chancla”, eso en estos tiempos… ¡jamás!

“Mamá, a los niños no se nos pega, se nos habla, así entendemos mejor, si no sería bullying“. Solo tiene seis años, ¡lo puedes creer! Entonces, vuelvo a la duda inicial, ¿cómo le hacían las mamás de antes? En fin, es probable que no exista esa fórmula perfecta para guiarme y así tener un control perfecto y absoluto sobre la conducta de mis hijos, lo que sí sé, es que hablar con mamás que viven lo mismo, que son honestas y hablan las cosas tal cual les suceden, me ayuda bastante para saber que no soy la única que vive ‘x’ situación. Son etapas que nos ayudan a aprender más de ellos, nos motivan a seguir buscando el modo para tener la mejor comunicación; esa que genere respeto, confianza, amor y asimismo, sea capaz de fortalecer el vínculo afectuoso entre madre e hij@. ¿No crees? ¡Yo así lo creo!

Foto: Cortesía

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Acerca del autor: Patricia Ramírez Díaz (13 Posts)

VP Servicio a cliente en Cohn & Wolfe México. Licenciada en Publicidad, egresada del CECC Pedregal. Con más de 15 años de experiencia en el área de Relaciones Públicas. Apasionada de la vida y su trabajo. Su gran motor son su esposo y sus hijos. Ama pasar el tiempo con ellos, disfrutar cada momento y ser testigo de cada uno de sus logros. Su objetivo diario no es dar cantidad si no calidad de tiempo; sea mucho o poco, deberá ser una experiencia inolvidable. Es amiguera, disfruta de la buena comida y su mejor terapia, es el shopping. Síguela en sus redes sociales.


Patricia Ramírez Díaz

VP Servicio a cliente en Cohn & Wolfe México. Licenciada en Publicidad, egresada del CECC Pedregal. Con más de 15 años de experiencia en el área de Relaciones Públicas. Apasionada de la vida y su trabajo. Su gran motor son su esposo y sus hijos. Ama pasar el tiempo con ellos, disfrutar cada momento y ser testigo de cada uno de sus logros. Su objetivo diario no es dar cantidad si no calidad de tiempo; sea mucho o poco, deberá ser una experiencia inolvidable. Es amiguera, disfruta de la buena comida y su mejor terapia, es el shopping. Síguela en sus redes sociales.

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