EN BUSCA DE LA FLUORESCENCIA

Hace algún
tiempo, en una de las oportunidades que tuve de salir de mi ciudad a impartir
una capacitación y ya de regreso en el autobús en que venía, proyectaron una
película que se llamaba algo así como “Lo que dejamos en el camino” -muy
buena película para las personas que están interesadas en el estudio de las
adicciones y un poco profunda para los que no les interesa mucho el tema-; casi
al inicio de la película uno de los personajes principales le explica a su hijo
que flourescencia “es algo que brilla desde adentro”, entonces el
niño le pregunta al padre que si él -el niño- era fluorescente, a lo que su
padre responde con un contundente SÍ

Lo anterior me
dejó pensando profundamente acerca de esto de ser “fluorescente” en
la vida y cuanto tuve oportunidad busqué en internet el verdadero significado
de dicha palabra; no encontré algo igual a eso de “brillar desde
adentro” pero sí algo que lo complementó: el que a diferencia de muchas
sustancias que absorben la luz para transformarla en calor o energía simple,
las sustancias que son fluorescentes pueden absorber la luz y después volver a
emitirla.
 

No pude evitar
el pensar en personajes grandes en la historia moderna que efectivamente
absorbieron la luz y después la emitían de manera asombrosa como Juan Pablo II
o la Madre Teresa de Calcuta, y desde luego que tampoco pude evitar el ponerme
a meditar lo difícil que es ser fluorescente.
 


Ceo que todos los
seres humanos en mayor o en menor grado hemos tenido al menos un minuto en la
vida en que hemos sido fluorescentes tal vez hasta de manera inconsciente,
pero… qué difícil mantenerse emitiendo esa luz, y sobre todo a medida que vamos
convirtiéndonos en adultos. Los niños por ejemplo, son fluorescentes por
naturaleza, brillan con luz propia, su risa refleja constantemente esa luz pero
a medida que nos vamos haciendo adultos es triste cómo vamos perdiendo ese
brillo, hasta llegar al momento en que lejos de emitir de regreso la luz que
recibimos, simplemente nos conformamos con “robar” la de la gente que
está a nuestro alrededor. ¿Cuántas personas no conocemos que literalmente
“apaga” a toda la demás gente que está a su alrededor y llena de
“obsuridad” emocional todo lo que toca?, o que simplemente es
“llamarada de petate” así como esas barritas luminosas que nos venden
en los conciertos y que brillan sólo por un par de días y después se apagan,
así como también hay gente que con su energía puede llenar de luz todo lugar
por donde pasa.


Tal vez ahí radica el
fondo de la espiritualidad -ojo, no religiosidad-, yo he pasado por etapas en
mi vida en las que he sido capaz de recibir la luz de los demás y utilizarla
para bien y pasarle un poquito a los demás, y también he pasado por temporadas
en las que simplemente esa luz se esfuma, tal vez me llega pero sólo la
convierto en calor o energía para mantenerme viva y punto.


Me puse a pensar de
dónde se puede tomar esa luz, y creo que fluye constantemente de todos lados:
de un atardecer, de la sonrisa de un chamaco, un abrazo, de ayudar a los demás.
De mil formas se puede recargar de luz, pero lo más interesante es darse cuenta
de que uno tiene su propia capacidad de auto generarla, rque simple y
sencillamente todos somos luz y una vez que nos damos cuenta de eso, el reflejo
de ella de salida es mucho más natural y además mucho más espectacular. Así que
estimadas amigas, ustedes si el día de hoy tuvieran que contestar cómo andan de
fluorescencia, ¿qué responderían?… a-Dios!

Foto:
Mensajerosdelcielo.blogspot.com


Acerca del autor: The Pink Point (1674 Posts)


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